“Drifter”, el solitario nómada nocturno en Berlín

Tras su estreno en el Festival de cine de Berlín, la plataforma Filmin trae a los hogares la opera prima de Hannes Hirsch desde el viernes 9 de febrero “Drifter”, el solitario nómada nocturno en Berlín.

la imagen ilustra el contenido de la película
Fotograma que muestra el angustiado estado de ánimo del personaje

Sinopsis

La película trata sobre el autodescubrimiento de un joven gay en la capital del célebre festival de cine alemán. El protagonista, Moritz, interpretado por Lorenz Hochhuth, es un veinteañero recién llegado a la capital alemana junto a su novio, Jonas (Gustav Schmidt).

En su trayectoria personal, Moritz, el drifter (‘nómada’ en español), sufre un desengaño cuando es abandonado por su pareja porque descubre que sus formas de ver la vida son incompatibles: el primero es más tradicional que el segundo, que quiere vivificar plenamente su sexualidad, las drogas y la música tecno.

Con gran grafismo, el filme revela escenas explícitas sobre sexo y drogas. En este escenario, motivado por adentrarse entre el colectivo LGTBIQ+ de la ciudad y la búsqueda del sentimiento de pertenencia e integración, cambia su parecer sobre el estilo de vida.

Así, el drifter se da al hedonismo exaltado enmarcado en la noche berlinesa. Vive su sexualidad, pero su emocionalidad se centra en la soledad.

¿Por qué contar esta historia de Drifter en este contexto?

Las motivaciones de Hirch para tomar este proyecto como director y coguionista es la lectura del artículo de Michael Hobbes sobre La epidemia de la soledad gay en las sociedades liberales.

“Quería saber el porqué los hombres gays, cisgénero, sufren grandes trastornos, como depresión, en las capitales europeas”, dice el director y coguionista.

River Matzke, el otro guionista, añade: “Lo que me atrajo al proyecto fue lo realista y complejo que es, así como su acercamiento crítico a lo que significa ser un chico gay cis en la capital».

«(…)Hemos trabajado sobre todo en los personajes, la trama y en la psicología de la vergüenza y la homofobia interiorizadas”.

Ambos comentan acerca del mensaje que querían transmitir era que los espectadores “vieran una historia con la que sentirse identificados. (…) Nuestras vidas no son más que un constante proceso que nunca termina; y estamos todos juntos en esto, así que más nos vale comprometernos con el viaje y con los demás”.

Aunque el contexto europeo es el punto de partida, esta soledad también aparece en EE.UU.

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