Sara Escudero: «Lo más difícil fue otorgar al libro ese punto atemporal y optimista cuando el amor duele tantísimo»

Foto de portada: Miguel Paubel

Sara Escudero es actriz, humorista y presentadora. Todos la conocemos por hacernos reír en programas como Zapeando y El Club De La Comedia de la Sexta o por interpretar a la gruñona Theresa en «Flipante Noa» en Disney Channel. En esta entrevista vais a conocer a la Sara más humana y sensible. Hace poco ha publicado el libro «El CaNino de Santiago», sí, habéis leído bien. La «N» tiene un significado muy especial en el título. Es la inicial del nombre de la mejor compañera de vida que ha tenido jamás Sara: su perrita Nala. No es su primera incursión en el mundo de la literatura, la humorista ya ha publicado tres libros más: En Ocasiones Veo Frikis, Clericó y No Estás A La Altura.

Nala, se convirtió en el centro de la entrevista sin pretenderlo. Su espíritu perruno estaba allí, jugando con nosotras y enjugando las lágrimas de Sara cuando alguna asomaba mientras la recordaba. Nala se fue hace tres años. Solo su cuerpo hermoso y lleno de pelitos rubios. Su esencia es eterna, las vivencias imborrables y el amor que desprendió sigue intacto en el alma de Sara.

» Nala estará siempre en mí y conmigo»

Sara, ¿qué significa para ti Nala?

El amor más profundo y la suerte más enorme que yo he tenido en mi vida. Nala, es y será siempre mi alma gemela de cuatro patas. Tuvo una vida plena, maravillosa y sanísima hasta el final. Ella cumplió un ciclo vital hace ya tres años, pero mi corazón no lo termina de aceptar.

Me ha ayudado dedicarme a lo que me dedico, porque estés como estés te tienes que subir al escenario. Lo peor que yo he tenido que asumir en mi vida es no tener más a Nala físicamente.

No sé si hacerte más preguntas sobre el tema, te estás emocionando y no quiero que te pongas triste…

La vida es esto, Susana. Yo río todos los días para después permitirme llorar. Hay cosas que te sacan el dolor…y ante eso, no me puedo ocultar.

Entonces continuamos, ¿Nala ha sido tu mejor compañera de viaje?

Sin duda. La prueba de fuego era Nala y Saúl, la otra suerte de mi vida. Él nunca había tenido perro, cuando decidimos mudarnos a vivir los tres juntos, Saúl me empezó a insinuar que igual no era buena idea que Nala durmiese en el sofá o en la cama. Para mí, que no entendiera eso, significaba una ruptura.

Recuerdo que esa noche tenía una actuación en Toledo y me fui bastante tocada pensando que igual tenía que marcharme de la casa con Nala. Cuando volví, me encontré a Saúl con Nala en el sofá durmiendo juntos haciendo la cucharita. Hice una foto y sonreí como nunca.

¿Cuándo apareció Nala en tu vida?

En el 2007, justo cuando arrancaba en la comedia y comencé a vivir sola. Iba a todos los lados con Nala. Recuerdo que una vez incluso nos tocó dormir en el coche. Fuimos a un bolo pero no me llegaba para el hostal. Era mi gran compañera. Sigo viviendo las cosas con Nala, con la mirada de Nala. Ella estará siempre en mí y conmigo.

Sara Escudero y Nala
Sara Escudero con Nala. Foto: Saúl Ortega.

«Nala disfrutó todas las etapas del camino muchísimo, y decidí que aquel viaje había que escribirlo»

¿Cómo surgió la idea de «El CaNino de Santiago»?

El título nació cuando hice el primer camino, porque era el viaje de chicas prometido a Nala. Aquel viaje, siempre que planeaba hacerlo lo tenía que terminar cancelando por una cosa o por otra. Principalmente, lo anulaba porque me llegaba algún bolo, el cual, no podía rechazar porque vivía de eso.

En el 2014, me cambió la vida radicalmente con la llegada de Zapeando. Tenía mucho más trabajo, la tele a diario, la radio, y los bolos los fines de semana. De repente, un día en el 2016, vi a Nala bajarse del sofá un poquito más torpe. Me eché a llorar, y decidí hacer el viaje ese mismo verano.

Nala disfrutó todas las etapas del camino muchísimo, y decidí que aquel viaje había que escribirlo desde la visión de Nala. De ahí surge el título. Sin embargo, aquel año no pude escribir el libro por temas de trabajo.

¿Cuándo pudiste ponerte a ello?

En el 2020, Nala cambió de dimensión en el mes de agosto. Entonces, decidimos hacer el Camino de Santiago en homenaje a ella. Fuimos parando en lugares donde estuvimos juntas y fui recogiendo piedrecitas, flores y hojitas como recuerdo.

Compartí en redes alguna vivencia cada día, y recibí una barbaridad de mensajes. En unos, me daban las gracias por no tener miedo a decir lo que sentía, y en otros, me pedían permiso para utilizar lo que había escrito porque se sentían muy identificados con ello. Me di cuenta de que mis palabras daban alivio y pensé que en otoño de aquel año era el momento de escribir el libro.

¿En qué consiste «El CaNino de Santiago»?

Mi intención siempre fue contar una doble historia. Son siete capítulos dobles: nuestro primer Camino de Santiago contado por Nala, y la cara B de los mismos relatada por mí. La parte de Nala va con ilustraciones de Pedro Fernández, y la mía con fotos reales.

Está escrito a corazón abierto. El Camino de Santiago es un paralelo con la vida. Arrancas desde un punto para llegar a otro, y la vida es eso. Quieres vivir y crecer, pero cuanto más quieres vivir, menos te queda. Lo mismo sucede con el camino.

Sara Escudero
Sara en Santiago, con Nala y Zuri. Foto: Saúl Ortega.

¿Qué fue lo que más te costó hacer a la hora de escribir el libro? La marcha de Nala estaba muy reciente.

Sin duda, otorgar al libro de ese punto atemporal y optimista en un momento en el que el amor duele tanto. Recuerdo terminar de escribir algunos capítulos y comenzar a buscar a Nala…

Es un canto de amor a Nala…

Así es…y también toda una declaración de intenciones. Para mí, la vida sin animales es un no. Nunca estaré lo suficientemente agradecida a Nala por haber aparecido. Yo no tenía una perrita, vivía con ella y lo compartíamos todo juntas.

¿Crees que estamos avanzando en lo que se refiere a los derechos de los animales?

No. Como casi todo en la vida, se trata de educación. Mientras sigamos hablando de mascotas, las cosas no cambiarán. Nos queda mucho trabajo que hacer al respecto. Aún se continúan haciendo concursos de belleza con ellos y poniéndoles ropas que no necesitan. No hay que humanizar a los animales porque se les baja de categoría, hay que dejarlos como están.

Sara Escudero: actriz, directora y guionista

Vamos a cambiar radicalmente de tema y centrarnos en tu faceta profesional, ¿los que sabéis hacer bien la comedia podéis enfrentaros a cualquier reto?

En mi caso, creo que sí. Lo más difícil del mundo es hacer reír, porque es algo subjetivo. En cuanto al drama, se trata de buscar una emoción que el público va a entender rápidamente. Es más fácil conectar con una emoción que tienda al dolor o a la nostalgia, porque todo ser humano la tiene independientemente de su idiosincrasia.

Con el sentido del humor no es así. Algunos no lo tienen desarrollado por el tipo de educación que han recibido. Si no aprendes a reírte de ti mismo, no podrás hacerlo de todo lo demás. La vis cómica es algo con lo que naces, pero debes trabajarla para poder llegar a ciertos niveles de brillo. Hay mucho esfuerzo detrás de la comedia, más del que la gente se cree.

Sara, has escrito, dirigido y producido tres cortometrajes que se pueden ver en Filmin. ¿Qué sientes cuando un personaje que has creado cobra vida?

Es una sensación mágica ver que esa personalidad loca que has creado cobra vida. Es muy bonito, además, es un «muñeco» al que puedes ir modificando la vestimenta. A mí me produce mucha alegría.

Sara Escudero
Foto: Joseì Iruìn

Y por último, ¿cuando te dirigen en una película o serie has pensado que el director se estaba equivocando a la hora de enfocar tu personaje?

Bueno, a día de hoy sigo peleando para que se sepa que además de humorista también soy actriz. Muchos humoristas no vienen del mundo de la interpretación. A mí solo me han dirigido en una ocasión, en la serie «Flipante Noa». Fue una pasada trabajar con niños y solo dos adultos: Raúl Cano y Leo Rivera, el cual, fue el primer actor que conocí cuando pisé Madrid hace veinte años.

Mi personaje, al ser para niños, es un poco histriónico y caricaturesco. Me dieron mucha libertad para darle mi toque como cómica. Como decía William Layton: » Interpretar es jugar a ser otro».

Sara Escudero

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